¿Qué efectos tiene el alcohol sobre el organismo?

El alcohol es un líquido transparente e incoloro que se encuentra en la cerveza, el vino y los licores. Lo que bebemos es el alcohol etílico o etanol, cuya nomenclatura química es C2H5OH. Aunque tradicionalmente se considera un depresor, en el alcohol se encuentran presentes una amplia gama de efectos contradictorios: se deprime o estimula, excita y calma. En el pasado, el alcohol se utilizaba en medicina para aliviar el dolor, reducir la fiebre y aliviar los cólicos estomacales.

El alcohol, con moderación, no tiene efectos adversos significativos para la mayoría de los consumidores. Sin embargo, el alcohol puede tener efectos dañinos en la mente y el cuerpo, hasta el punto de ser una de las drogas más peligrosas tanto para el consumidor como para su séquito. Alrededor del 10 ó 12% de la proporción de bebedores son alcohólicos crónicos o cuentan con un serio problema del alcoholismo.

El mecanismo del alcohol al ser ingerido es que se va directamente desde el estómago hacia el intestino y luego hacia la circulación general. Desde allí se distribuye hacia todas las regiones del cuerpo. Es el hígado el que nos permite eliminar el alcohol, convirtiéndolo en agua y dióxido de carbono (CO2). Al hígado le toma alrededor de una hora eliminar el contenido de un vaso de alcohol. Una persona está intoxicada cuando bebe más alcohol del que el hígado puede eliminar al mismo tiempo.

Después de unos tragos, el bebedor puede sentir muchos efectos: se siente más tranquilo, se pone muy hablador, el malestar desaparece, se siente un poco mareado. Conforme aumentan las bebidas, los efectos también aumentan y pueden llegar a ser indeseables giros, sorprendentes dolores de cabeza, náuseas e incluso tartamudez en el habla.

Los efectos sobre las funciones orgánicas son los siguientes:

En cantidades pequeñas, el alcohol aumenta la frecuencia cardiaca y la presión, pero disminuye cuando se consume en exceso.

Al beber, hay que orinar con más frecuencia.

Las paredes del estómago bebedor pueden sufrir inflamación o sangrado y con frecuencia llega la aparición de náuseas.

Incluso si la piel se calienta, el cuerpo pierde calor.

El alcohol afecta muchas de las funciones del cerebro, lo que reduce temporalmente la capacidad de pensar, ver y actuar. Afecta a varios aspectos que son necesarios para la “supervivencia” de una persona como lo es el juicio ya que, incluso en pequeñas cantidades consumidas, reduce la capacidad de pensar y tomar decisiones, donde se incluye la disminución de los reflejos y la poca capacidad de reacción. Del mismo modo, el alcohol afecta la coordinación física, dando lugar a movimientos sin coordinación.

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