Consecuencias del Alcoholismo

Lo que comenzó como un momento de felicidad, de brindar por los buenos tiempos, de reunión social en compañía de amigos, puede tener un desenlace que se aleja mucho de la felicidad. Y es que el alcoholismo tiene muchos efectos negativos sobre la integración social del individuo en la sociedad: se puede tornar inestable, ansioso, depresivo y provocativo. Además de las diversas consecuencias físicas y de salud.consecuencias del acoholismo

El alcoholismo crónico está asociado con una ingesta diaria de intoxicación de alcohol. Este es el más común y el más peligroso tipo de alcoholismo. Las consecuencias, se presentan en toda la esfera del bebedor, en donde se incluyen las consecuencias físicas, mentales y sociales.

 

Consecuencias Físicas del alcoholismo

Dentro de las consecuencias físicas, cabe señalar que todos los órganos se ven afectados por el alcohol:

Es venenoso para el hígado. La persistencia de la intoxicación conduce a la cirrosis alcohólica, es decir, la destrucción progresiva de las células del hígado. Esto se manifiesta por la instalación de la ascitis, la frecuente aparición de hemorragia e ictericia.

Uno de los puntos más dañados. El cerebro y el sistema nervioso son particularmente susceptibles a los efectos nocivos del alcohol. Se observa con frecuencia en el temblor alcohólico de las manos, la boca y la lengua, causando dificultad para hablar, y los calambres nocturnos y fatiga.

Es el primer punto de contacto del alcohol, donde llega el líquido agresivo y se pasea por toda la mucosa intestinal.

Es el hogar de las úlceras en la parte inferior, causando una hemorragia gastrointestinal y el riesgo de rotura espontánea del esófago después de una comida pesada.

Es también la sede de la gastritis, y de las úlceras con riesgo de sangrado.

El alcohol tiene una acción tónica directo en el páncreas, siendo la principal causa de la pancreatitis crónica.

Consecuencias sociales y mentales del alcoholismo

Además de las consecuencias físicas, se tienen las consecuencias sociales y mentales, que detallamos a continuación:

El alcohólico gradualmente se siente excluido de la sociedad, marginado. El alcohólico ya no tiene su vida en sus manos. Es incapaz de realizar o hacer frente a situaciones difíciles, tanto para sí mismo como para los demás. El alcohólico tiende al aislamiento social progresivo. Su ansia por el alcohol es lo primero. Se siente solo e incomprendido.

El abuso de alcohol conduce a menudo a una deuda excesiva. El alcohol pasa antes de cualquier otra necesidad, se convierte en una prioridad y el dinero utilizado para pagar por la botella es a costa de otros gastos.

Una dosis moderada de alcohol promueve reacciones agresivas, a condición de que el sujeto sea provocado y que no tiene más remedio que responder con firmeza. El alcohol interviene para facilitar la transición hacia una postura ofensiva. El alcohol está presente en el 30% de las agresiones físicas y dos tercios de los ataques en contra de la pareja.

A pesar de que se toma a menudo para sus efectos eufóricos y estimulantes, el alcohol induce una depresión en el uso crónico en el largo plazo. En el 80% de los casos, la paralización del alcohol es el único “tratamiento” de esta depresión. Esta afección se caracteriza por tristeza, fatiga, disminución del interés y la dificultad para conciliar el sueño.

A largo plazo la dependencia del alcohol genera miedos, temores y ansiedad. Esta ansiedad inducida por el alcohol se caracteriza por una sensación de miedo sin objeto, que se presenta en repetidas ocasiones. En el 80% de los casos, el alcohol induce el trastorno de ansiedad y la abstinencia del alcohol es el único remedio para eliminar la ansiedad.

El consumo crónico de alcohol genera una gama de deterioro cognitivo que aumenta con el tiempo. La memoria se altera en el corto plazo y la concentración es perturbada.

La dependencia de alcohol conduce a una disminución significativa en el rendimiento de trabajo. El deterioro de la concentración, retraso y las ausencias repetidas, constituyen motivo de despido.

El alcohol es una de las principales causas de mortalidad en carretera. Es el único responsable de casi el 30% de todos los accidentes fatales.

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